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Esculturas

29 Jun 18
Morillo
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Exposición de esculturas. Esculturas contemporáneas del artista S.Morillo. Como principales materiales encontraremos una fusión entre la madera y el hierro. A continuación les presentamos parte de la obra de este escultor español contemporáneo.

Cuadros

29 Jun 18
Morillo
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Pinturas del artista polifacético S.Morillo, estilo que podemos incluir dentro de la abstracción, derivando hacia un expresionismo abstracto.

Rosa M. Peinado Reillo

15 Nov 15
Morillo
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Pequeño hombre, grandes obras

 

Cuando Pedro me pidió participar en esta monografía mi primera idea fue excusarme. No pensaba (ni pienso, aún hoy) que merezca este honor y, sobre todo, no sé si seré capaz de plasmar en palabras acertadas sentimientos verdaderos. Pero no podía hacerlo, no podía negarme. Siento admiración por su obra y, lo que todavía es más importante, siento admiración por su
persona.

 

Escondido detrás de una barba y unas gafas, Pedro es, a la vez, delicadeza y fuerza. Un hombre pequeño y dulce que podría parecer frágil, con su hilo de voz susurrante, pero que tiene una fuerza interior y creadora desbordante.

 

Sorprende siempre con su obra de gran personalidad y autenticidad, aunque yo no puedo hablar de su calidad artística. Eso corresponde a los expertos. Yo sólo puedo hablar desde mi subjetividad, a través de las emociones que me producen sus trabajos y su persona. Y desde ahí, creo también que su obra produce admiración en todo aquel que la contempla y la disfruta, en el aficionado al arte que reconoce un trabajo detallista, laborioso, y en cualquier persona sensible a quien conmueve trasladando sus universos, unas veces oníricos y otras, más pegados a lo mundano. Y cuando te acercas a la personalidad cautivadora de su autor, definitivamente, caes rendido.

 

Elegantes caballos animados, animales fabulosos recién salidos de sueños, gráciles mariposas, curvilíneos talles femeninos, la vida que alumbran, la música que envuelve cuerpos, guitarras tocando, saxofones sonando, y hasta dúos musicales… Todo está ahí, en la obra escultórica y pictórica de Pedro. Vida, mucha vida, y sueños, muchos sueños.

 

Es el artista hecho a sí mismo. Autodidacta, siempre inquieto, nunca conformista. Con afán de seguir aprendiendo, con ímpetu de ampliar horizontes, de abrir nuevos diálogos con el público, con todo el público, no sólo con el que se acerca a museos o galerías de arte sino con la gente que pasa por la calle. Con sus grandes instalaciones al aire libre, en vías o plazas, y en espacios públicos, nos ha dicho: el arte está aquí, y ahí, en cualquier lugar o cosa… y el arte también puede hacerte pensar, piensa.

 

Pedro comparte la pasión por el arte con su familia, pero no sólo con ellos. Es un hombre solidario y generoso que abre su hogar en Villavieja del Lozoya a todos los artistas que lo deseen para compartir su sala de exposiciones construida por él mismo.

 

De mirada sincera, franca, trasmite esa serenidad que parece no poder ser alterada. Como si nada pudiera enfadarle. Aunque, quizás, no siempre sea así… Ese pequeño gran hombre, comedido, de pocas palabras, sabio.

 

Hombre pequeño de grandes obras. ¿Quién si no él puede insuflar vida al hierro en esos nobles caballos alzados al viento? ¿Quién si no él ha sido capaz de dar porte de dragón a urinarios y sanitarios convertidos en este animal mitológico? ¿Quién si no él ha conseguido un Récord Guiness? O ¿quién si no él ha dado tantas y tantas segundas oportunidades: a piezas de desguace, viejos teclados, tuberías de PVC, sillas de plástico, huesos, periódicos, cartón…?

 

Porque, preocupado por todo lo que le rodea, Pedro mantiene un “diálogo amable con la naturaleza” (como dijo uno de sus críticos) ya que para él todo puede tener una nueva vida, incluso mejor que la anterior existencia, como aquellas tuberías que dejando el subsuelo fueron universo en expansión. Una inquietud que llevó hasta en el último adiós con sus ataúdes ecológicos. Y es que hasta la muerte, como dice el propio Pedro, es “todo un arte”.

 

Sólo alguien como él puede tener una visión más allá de lo simple, de lo que está a primera vista, traspasar el mero carácter instrumental de las cosas y concebirlas en armonía con sus semejantes o su entorno para exaltar su lado más estético.

 

Alguien con el que compartiendo una conversación parecen calmarse las tormentas interiores, saciarse las ansias o serenarse el espíritu… Esta es la persona a la que conozco y a la que admiro. Este es también el artista, el pintor, el escultor. Este es Morillo, ese quijote que él también retrata, ese pequeño hombre de grandes obras.

 

 

Rosa M. Peinado Reillo 

Periodista

Juan J. Vegas Molina

15 Nov 15
Morillo
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PEDRO S. MORILLO                                                      

Aunque tenga la impresión de haberlo conocido siempre, conocí a Pedro hace algunos años, no muchos, pero es sabido que no suele coincidir el tiempo del reloj con los senderos del tiempo por los que transita nuestra alma. Algunas noches de verano las hemos pasado charlando hasta bien tarde sentados en el porche de su casa de Villavieja del Lozoya. Pedro y Rosaura, su esposa, mantienen, como castellanos que son, la forma de acoger a los amigos más sincera que conozco y que podría resumirse en la sencillez, la veracidad y el cariño. Dulces noches acariciadas por el frescor de la Sierra de Madrid  y el rescoldo amable de la conversación entre cuatro amigos; rodeados, además, por esos seres prehistóricos y musicales que Pedro ha puesto a la puerta de su casa.  Hablando de esto y de aquello, Pedro se admira de esa desbandada de las gentes hacia cualquier parte cuando, después de un año de trabajo, tienen por delante unos días de vacaciones;  o el motivo por el cual abandonan de repente el lugar en el que  están felizmente instaladas.  A Pedro le extraña esa prisa que padecen  los demás, ese desasosiego en el que viven.  Es natural que se extrañe porque él vive de otra manera. Pedro tiene tiempo, tiempo verdadero: quehacer. Esta es su riqueza.  Esto es  lo que descubrí en él al poco de tratarlo: el esplendor  creativo con el que vive un hombre tan modesto.

Un hombre que hace, un hombre que tiene tiempo, un tiempo muy peculiar,  eso es Pedro. Los segundos, los minutos del crono no son tales en su alma, que en ella son hilos de tensión y color que le impelen a crear su obra, ese despiadado ser que algún día vivirá sin Pedro por mucho que él nunca pueda ni  ser él ni vivir sin ella. Yo, que no entiendo nada de arte, veo en esa obra dolores y alegrías, mujeres, hombres y bestias triturados por unas afiladas hoces de color que los tajan y disimulan bajo los trazos más visibles del lienzo. La crueldad de la muerte, la incógnita de la vida, el misterio de un rostro que se transforma de lienzo en lienzo, y todo ello ocultándose sibilinamente bajo las formas amables de una guitarra, un texto imposible de descifrar, las gráciles caderas femeninas, el seno materno, o brotando del bramido de un corcel.

Adosado a la sala de exposiciones, que generosamente presta periódicamente para que otros pintores o escultores puedan mostrar su obra, hay una estancia no muy grande en la que Pedro trabaja a diario. Una noche Pedro nos abrió su puerta. Pudimos ver una gran cantidad de cuadros almacenados y figuras compuestas o a medio componer. En el centro de la salita, una gran mesa sobre la que descansaban bocetos de sus proyectos, botes de pintura, brochas y pinceles…  Mi esposa y yo recordamos con frecuencia esos pocos minutos pasados en ese cuarto y cómo disfrutamos de su olor, su ambiente, las explicaciones de nuestro amigo Pedro… ¡Cuántos sueños y formas multicolor hechos con  trabajo duermen bajo esas cuatro paredes!

Envidio de Pedro su quehacer, su magnanimidad hacia cuanto le rodea, principalmente a las cosas más humildes. Envidio su falta de pereza, su autenticidad y su amable presencia.

 

Juan J. Vegas Molina

Joan Lluís Montané

15 Nov 15
Morillo
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Pedro S. Morillo. Nace en Pedro Muñoz (Ciudad Real), el año 1.947.

  1. Morillo, expresividad, fuerza de la materia y persistencia vital

Indaga en la dinámica de la expresividad, tanto en pintura, donde se muestra claramente expresionista abstracto, pero también con referencias a una realidad que no acaba de perfilarse pero está ahí; como en su escultura, donde predomina la geometría, la línea, la construcción pero también la libertad de concepto.

Su obra pictórica se caracteriza por su abstracción expresiva, por la determinación de la potencia de lo no concreto, aunque, en una parte de su creación, constatamos con claridad su determinación en lo gestual, la dinámica de la desestructuración, la fuerza del signo, del movimiento, pero, también, la presencia de alusiones a una cierta idea de realidad, que, luego, más adelante, en el desarrollo de su discurso plástico, es tamizada y transformada en auténticas elucubraciones expresionistas.

Es un creador que está al margen de los academicismos, permitiéndose un sincretismo que navega más allá de las dinámicas evidentes, de las determinaciones de lo real. No hay una sola dirección en su discurso plástico, porque está confeccionado a base de diálogos entre diferentes conceptos e ideas.

Realmente su obra surge de una actitud de búsqueda, de afrontar la vida como tal, de bucear en sus entresijos, de ir asentando conceptos que se han quedado obsoletos, interesándose por otros que son parte inalienable de una realidad que es precisa, que surge de la determinación del cambio.

No hay nada estático, supera el hieratismo, indaga en la transformación, de ahí que su pintura esté siempre en movimiento, porque la propia existencia no es estática. Refleja la persistencia vital, encuadrándose en la investigación de la biología, pura vitalidad, como acto supremo.

Su obra escultórica, elaborada en base a materiales ya utilizados, concentrada en el hierro recuperado, presenta líneas rectas, combinadas con gestos, curvas, temáticas figurativas, otras alegóricas, también expresivas, abstractas, geométricas, en línea con una experiencia vital que lo engulle y lo impulsa hacia la experimentación constante.

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Antonio Terán y Pando.

15 Nov 15
Morillo
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EL HACEDOR

 

Conocer- es decir la función completa del proceso cognitivo: observar  analizar de este comprender – la obra de Morillo es una labor del espíritu. Nada es de este mundo en ella. A excepción de los materiales- y yo tengo mis dudas-todo el reto de las cosas que ocurren y concurren en la pintura y escultura de Morillo ,son destellos de un cosmos al que solo él tiene acceso pleno y con generosidad nos acerca , traspasando el umbral desconocido.

La fuerza y la poesía son solo algunos aspectos entrevistos a través de ventanas rugientes, como conversaciones plásticas susurradas en otra habitación.

Yo he visto maderas como gritos, lagartos como vientos, colores como besos .he sido sorprendido por círculos que se reproducen a sí mismo cuyo conocimiento intrínseco solo son propiedad de Morillo y de Cardano.

Ceras que se derriten y trascurren respondiendo a álgebras perdidas en torres de ceniza, tintes deslumbrantes cromáticos y sabiduría como tectónica.

Él, el artista, conjuga la ciencia con la sinceridad. Yo he sido testigo y partícipe de su proceso creativo, una experiencia fascinante que solo algunos neófitos (o mejor prosélitos)  hemos tenido la dicha de contemplar y les puedo asegurar que la música de  los antiguos templos suena, en plena metamorfosis: arcanos contemporáneos.

Para mí es un honor contribuir  con este epílogo a la muestra de Morillo. Ningún idioma es suficientemente amplio como para calificar, describir o explicar la obra de Pedro Antonio, por compleja honrada y multiplicativa.

Cuando lo contemplen cara a cara, sentirán un agradable hálito en la nuca. Es un espíritu, un númen que solo habla con él, pero que se acerca al espectador para sentir al unísono la emoción de la plástica.

Enhorabuena.

                                                                          Antonio Terán y Pando.

Angel Exojo Sánchez-Cruzado

15 Nov 15
Morillo
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Un artista de la tierra y todo un genio creativo e inquieto que escapa a cualquier convencionalismo. Así es Pedro S. Morillo, un ‘quijote’ de la pintura y de la escultura, cuya creatividad no entiende de límites.

Y es que el arte de este pedroteño afincado en Madrid posee una identidad propia y una fuerza desmedida que cautiva a críticos, engancha a expertos en arte y sorprende a quienes, sin tener grandes conocimientos en la materia, se asoman al balcón de sensaciones que transmiten sus cuadros y esculturas, dejándose llevar por originales pinceladas que constituyen todo un festín de colorido e imágenes.

La frescura, la espontaneidad, el desparpajo y la creatividad desmedida, junto al acierto que demuestra mezclando trazos, colores, texturas y conceptos, hacen de él un artista en letras mayúsculas, pero si a este apetitoso cóctel artístico le añadimos otros ingredientes de su carácter como la sencillez, la cercanía, la valentía, el carisma y la solidaridad, el resultado final es un ser humano excepcional.

En una época en la que tanto se cuestionan los valores, es importante ensalzar no sólo la obra de este maestro de los pinceles y de la escultura, sino también lo que representa. Porque Pedro S. Morillo, es un ejemplo de lucha, de tesón y de esfuerzo, pero además es la prueba real de que los sueños se pueden conseguir a base de trabajo, de dedicación y de superación.

Ese niño que jugueteaba felizmente con sus amigos en las calles y plazas de Pedro Muñoz hoy es uno de nuestros artistas más destacados y con mayor proyección internacional. Un hombre respetado en el mundo de la cultura, que lleva el nombre de Pedro Muñoz, de La Mancha y de Ciudad Real por todo el globo terráqueo. Un hombre de mente inquieta que no olvida sus raíces.

Ángel Exojo Sánchez-Cruzado

                                                                         Diputado provincial de Ciudad Real

Julia Sáez Angulo

14 Jul 15
Morillo
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Sueños en la Sierra Norte de Madrid

Actualmente está exponiendo en una itinerante por Suecia. Pedro Antonio Salido Morillo (Ciudad Real, 1947) es un artista polifacético, escultor y pintor, que habita en Villavieja de Lozoya, pequeño pueblo de la Sierra Norte de Madrid, no lejos de Buitrago, donde la naturaleza, el silencio y la tranquilidad le ayudan a crear lejos del mundanal ruido.

Artista tranquilo y reflexivo gusta de la gran obra escultórica, monumental, para situar en diálogo amable con la naturaleza. Nada más hermoso que ver la belleza del paisaje junto a la obra creada por el hombre artista respetuoso con el entorno.

Creador original de instalaciones como la espectacular llevada a cabo en Barcelona a base de automóviles sobre un gran puente de carretera, donde las carcasas multicolores de los coches componían una amalgama de ritmos y color. Toda una reflexión sobre la acumulación de la sociedad de consumo y la cantidad de deshechos que genera.

El reciclaje, el objeto encontrado aplaudido en su día por el vanguardista Marcel Duchamp, da pie a Morillo a trabajar con cajas de cartón y redes para otra instalación titulada “Estrella reciclada” en el Museo Antonio López Torres. El “Tráfico por un tubo” (1990), vuelve a incidir en la idea del vehículo y su consecuencias sociales.

La instalación denominada “Dragon” (1992)a base de mingitorios, vuelve a traer de nuevo a la memoria al dinamizador francés del “ready-made”, que propuso el urinario como objeto listo para una pieza de museo, al igual que el escurre-botellas.

Junto a su taller de Villanueva de Lozoya, Pedro S. Morillo sostiene una sala de exposiciones con obras propias o ajenas, para los visitantes que se acercan, lo que dinamiza la presencia artística en ese lugar apacible, que bien merece acercarse a él.

La madera policromada, sola o tratada con arenas, es material habitual en la obra en tercera dimensión de Morillo, también los reciclados de hierro como en la obra titulada “Equilibrio” (1990). Interesante la pieza titulada “Proyecto de hombre” (1994), con material reciclado.

Pedro Morillo ha presentado sus instalaciones en el espacio del aeropuerto de Barajas y su obra se encuentra en diversas instituciones como museos, Bancos, centros culturales, Ayuntamientos o Real Academia de San Fernando en Madrid.

Cultivo de la pintura

El artista cultiva igualmente la pintura. Trabaja al óleo en una figuración suelta y deshecha que se acerca poéticamente a la abstracción. Lástima que muchas de sus piezas llevan el remoquete de “Sin título”, sin referencia numérica a serie alguna, por lo que el crítico de arte se ve en la imposibilidad de denominar o comentar los cuadros por su propia individualidad. El nombre habla de sí mismo, dice la Kábala. El nombre hace existir las cosas al cobrar su entidad sonora. Las obras de arte también lo necesitan, aunque sólo sea un número de serie genérica.

Morillo sabe atrapar la luz en su pintura en obras como “Retrato” (1984) o “Bodegón” del mismo año. Pintura matérica en piezas como “Silla de ruedas” (1984) donde la silueta de un personaje sentado se plasma de manera suelta con la materia, sin necesidad de dibujo alguno que la sustente. Además del óleo, el autor utiliza con frecuencia la técnica mixta, en consonancia con su escultura e instalaciones.

Julia Sáez Angulo

J.L. Buergo – Crítico de Arte

13 Jul 15
Morillo
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José Luis Buergo

Dtor. Crítico de Arte

Pedro Antonio Salido Morillo. Nace en Pedro Muñoz (Ciudad Real), el año 1.947.

Pintor y escultor, que bajo la firma o nombre artístico reducido a sus apellidos, S.Morillo, inicia los primeros estudios pictóricos en su localidad natal, pronto se traslada a Madrid, donde además de perfeccionarse, va adquiriendo una técnica creativa propia, la cual va evolucionando con el paso del tiempo y a la que ira imprimiendo de su fuerte personalidad.

Será un artista que deleita siempre por su dominio polifacético e investigación en la pintura. Se muestra insaciable en la búsqueda de nuevas formas de expresión, llegando a logros plenamente satisfactorios. Ha experimentado en el campo de la escultura y la pintura, participando en varias Exposiciones Nacionales e Internacionales, logrando su máxima proyección internacional desde 1.991, fecha en la que entra en contacto con el Grupo Internacional Tendances, pasando a formar parte activa de este heterogéneo grupo. La pintura será siempre su máxima afición, recogiendo el testigo del movimiento Dadaista, desarrollando un prolijo trabajo de investigación y creación de una forma muy personal y original, expresando al mismo tiempo la concepción abstracta.

Su obra parte en un primer momento a base de una pincelada dura y áspera, distribuyendo el pigmento sobre la superficie de forma muy empastada, mezclando campos de diferente volumen y textura, buscando claramente escudriñar en el efecto plástico de la pintura y en una concepción tridimensional del cuadro; y lo hace utilizando una paleta muy amplia en los lienzos de gran tamaño o una clara sincronía en las obras de pequeño Formato principalmente. Su estilo podemos incluirlo dentro de la abstracción, derivando de forma más concreta hacia un expresionismo abstracto, ya que si bien su pintura tiene una base figurativa, sobre ella aplica un tratamiento expresionista y violento del color, lo que le lleva a emparentar con obras como la de Jackson Pollock pues utiliza una técnica de tachismo, las salpicaduras de color se distribuyen libremente por toda la superficie pictórica, formando un recorrido lleno de dinamismo y muy sinuoso. A veces dentro de esta abstracción, mezcla elementos figurativos; otras establece sus composiciones en el estudio de los ritmos verticales y horizontales, muy en la línea de Piet Mondarían.

En sus composiciones, la investigación por el color le ha llevado a ensayos donde los colores complementarios se armonizan entre sí, utilizando de forma experimentada y desenvuelta mezcla de gamas. Sus esculturas tienen un marcado sentido geométrico y lineal, propio de una concepción arquitectónica del volumen. Escultor de diferentes registros, ha convertido materiales de desguaces en obras de “arte”, sorprendió en un momento de su trayectoria con una serie de féretros de colores decorados con materiales biodegradables.

Actualmente continúa su labor artística, sin perder su afán investigador, residiendo en la madrileña, localidad de Villavieja del Lozoya.

Noticiasdigital.es

13 Jul 15
Morillo
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Ni en un autrorretrato tengo un refugio seguro

Gregorio Vigil-Escalera – Noticiasdigital.es

Miembro de las Asociaciones Madrileña y Española de Críticos de Arte (AMCA y AECA).

Publicación del 15/03/2014

Mi amigo y artista PEDRO MORILLO sigue refugiado en su trinchera manchega para capear las atmósferas cerradas del invierno. Y durante las largas noches trata de utilizarse como caricia, bisturí, metáfora, fusil, ganzúa, interrogante, tirabuzón, blasfemia, candado, todas palabras de Benedetti que él entona cuando toma sus instrumentos de trabajo.

Así es como ese campo que es el origen y con ello nutre (nunca mejor dicho) con su singular sinfonía cromática un proceso que no tiene una idea determinada, excepto la de dejar la memoria de un magma genético en total movimiento y condensación y que se refiere a él mismo, va tomando las formas de un rostro que no descasa, que está zurcido, que se reinventa a medida que el color negro exige ser y convocar, asustar y contrarrestar.

 

Al final los rasgos y facciones van siendo ellas mismas, con distintas apariencias y semblantes, pero por encima de todo es el de un interrogador que no sabe como el destino le ha deparado esta presencia, esta piel cromática que le mantiene infectado por cada suceso, por cada evidencia que se le ha pasado y que ya es irreversible.

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